Cerca del 40 por ciento de los argentinos que consumen las marcas propias de los supermercados empezaron a comprarlas en el último año, haciendo gala extrema del perfil racional y economicista que exhibe en este 2017 el consumidor local. Así, el 86 por ciento declara comprar al menos un producto con la etiqueta de la cadena.
Incluso, compran siempre la marca propia de la categoría, que cuesta un 30 por ciento menos que una de calidad similar, en líneas generales. Hay casos en los que la brecha llega al 50 por ciento y hasta algunos en los que la marca líder del segmento cuesta hasta el triple que el de la marca propia.
La “marca propia” es la que lleva el sello de la cadena que comercializa un producto: Great Value para WalMart; Bell’s para Disco; Leader Price para Libertad o, directamente, Carrefour, Día % o Vea para esas superficies. La cadena asume el costo de reponer ese producto en góndola y le transfiere, como toda publicidad, la “chapa” de su cadena. No hay campañas publicitarias o de posicionamiento que se carguen al producto y se aprovecha toda la estructura de gastos fijos de la cadena.
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