La cantidad de pesos en circulación es tan inmensa que las entidades bancarias han tenido que pagar a las compañías de transporte de caudales para que se los guarden y también ellas se han quedado sin espacio para almacenarlos.
En Argentina, con una economía en negro que ronda el 35% y con billetes pequeños, el dinero ocupa un espacio que es un problema enorme para los bancos y las compañías de seguridad que lo trasladan. Además, el dinero acumulado pierde valor casi cada minuto en un país que cerró 2016 con una inflación del 40%.
El Gobierno de Mauricio Macri puso billetes de 200 y 500 pesos en circulación, pero aún hay muy pocos: los de 100 representan el 70% del total en un país que se ha convertido en el más caro de América Latina. Según la media histórica, el billete de mayor denominación de Argentina debería ser ahora de 1.000 pesos.
Desde el BCRA afirman que el objetivo es hacer más eficiente todo el sistema. En vez de aceptar pesos han puesto en marcha una plataforma para que los bancos que tienen excedente de billetes se los pasen directamente a aquellos que tienen una gran demanda de efectivo, como los bancos públicos desde los que se pagan los sueldos de los funcionarios.
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