Los mentirosos se delatan a sí mismos con ciertas expresiones corporales de las que no son conscientes, como por ejemplo cuando retiran la mirada o se les delatan las pupilas. Pero ahora un estudio elaborado con tecnología de Machine Learning podría tirar por tierra estas creencias.
Sus autores, un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan, han encontrado que los embusteros pueden mirar a sus interlocutores a los ojos con la misma firmeza e incluso con mayor frecuencia que las personas que dicen la verdad.
Para llegar a esta conclusión, analizaron a 118 sujetos grabados en vídeo, en dos circunstancias distintas. Tras el estudio sacaron varias conclusiones: quienes mentían eran más propensos a mover las manos airadamente o a entrecruzarlas, establecían un fuerte contacto visual, asentían con la cabeza y fruncían el ceño. Los sujetos honestos también repetían algunos de estos patrones, pero con menos frecuencia: el 25% gesticuló con la manos frente al 40% de los mentirosos y el 60 % miraron directamente al interlocutor frente al 70% de los mentirosos.
La verdad es que todos nos comportamos de manera ligeramente diferente cuando somos deshonestos, y no hay ningún signo revelador definitivo y universal que desenmascare a todos los mentirosos.
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