El doctor Neilanjan Nandi, profesor de medicina en la Universidad de Drexel en Filadelfia, que la mayoría de las “bocas” de los animales son anfitriones de un enorme microbioma de bacterias, virus y levaduras.
Nandi remarcó la saliva de un perro tiene proteínas que pueden ayudar a limpiar o sanar sus propias heridas, pero que algunas bacterias en el hocico de los perros son zoonóticas, es decir, que los animales pueden transmitirlas a los humanos y causar enfermedades.
La saliva y los patógenos de un perro pueden ser absorbidos más fácilmente a través de las membranas mucosas de la nariz, la boca y los ojos de una persona, y por eso recomiendan evitar el contacto de esas tres partes de nuestro cuerpo con la saliva del animal.
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