Gustavo Arribas aprovechó la intimidad que tiene con Mauricio Macri para tomarse una licencia.
Pese a la veda mundialista que el Presidente había instaurado para sí mismo y todo su gabinete, el jefe de los espías viajó a Rusia. Y estuvo junto a su vocero y un cuñado de Macri en el estadio del Spartak de Moscú, viendo a la selección argentina empatar contra la de Islandia.
Escribano y ex representante de jugadores, Arribas hizo lo que su amigo Macri tenía planeado y no pudo: ver el Mundial en vivo. El Presidente tenía agendado presenciar el debut de Argentina, el siguiente partido contra Croacia y la final en el Estadio Olímpico Luzhnikí de Moscú.
“Vamos por todo. Y si llegamos a la final, vuelvo”, le había planteado Macri al presidente Vladimir Putin durante una visita a Rusia en enero.


