Mirta, es una jubilada que cobra la mínima y cuyo carrito de comidas, ubicado en la Patagonia argentina, provocó la demanda de McDonald’s por «competencia desleal».
Hay mil opciones para hacer en Bariloche, pero una buena salida no está completa sin una hamburguesa de Mirta Cotaro, la dueña de un carrito de comida ubicado en la Avenida San Martín, una zona de boliches donde se mueven los estudiantes que van de viaje de egresados.
El humilde carrito se ha convertido en patrimonio de la ciudad y la popularidad de Mirta en Bariloche es tal que incluso tiene una imitadora.
Le dicen “la McMirta falsa, la Mirta trucha, donde atiende un muchacho y hace sólo cuatro años que están”. McMirta, sin embargo, sólo hay una. La original.
Un abogado que representaba a Arcos Dorados le hizo llegar un escrito a Mirta. Era una demanda de McDonalds por “competencia desleal”. La cadena intimaba a una jubilada con un carrito de 1.20 x 0.80 metros, con una plancha para hacer la carne y un pequeño espacio destinado a los aderezos. McDonalds argumentó que Mirta había generado “confusión en el público consumidor sobre el origen y la calidad de sus productos”.
Tras la demanda de Arcos Dorados Mirta Cotaro eligió un nuevo logo, provisorio, con las siglas de su nombre y apellido: M.C. Y en rojo y blanco.
Para evitarse problemas, prefirió no escuchar las sugerencias de algunos clientes que le propusieron “Mirtaza”, que suena igual a “Mostaza”, o “Mirta King”, un homenaje, tal vez, a Burger King.
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