Carlos Saúl Menem hizo un anuncio que dejo atónitos a los allí presentes: la Argentina tendría un sistema de vuelos espaciales y podría alcanzar la otra punta del mundo en “una hora y media”.
Veinte años después, la ¿predicción? de Menem está más cerca de convertirse en realidad: un equipo australiano-estadounidense llevó a cabo con éxito un vuelo experimental de un cohete hipersónico que tuvo lugar en un campo de pruebas de Woomera, en el sur de Australia.
El cohete, que lleva el nombre HiFire 5B, alcanzó una velocidad máxima de Mach 7,5 (o sea: 7 veces y media la velocidad del sonido, o 9.187 kilómetros por hora) a una altura de 278 kilómetros sobre la superficie terrestre.
Estos vuelos hipersónicos, que suponen superar cinco veces la velocidad del sonido, supondrían importantes beneficios económicos y sociales ya que, entre otras cosas, acortarían el viaje entre –por ejemplo– Sidney y Londres a menos de dos horas.
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