A Toni Kelly le gustaba sacarse selfies. Solía compartir fotos con sus más de 2.000 seguidores de Instagram, siempre en situaciones y en lugares diferentes.
Iba a ser una selfie más. Estaba en el apartamento en donde vivía desde hacía unos años, en el centro de Londres. Se acercó a la ventana, tomó su celular, apuntó y entonces se produjo la tragedia.
La hipótesis más certera, es que tropezó a último momento, cayó los dos pisos y se estrelló contra el suelo de la calle. Estuvo unos días internada, hasta que le diagnosticaron muerte cerebral. Su familia viajó inmediatamente desde Nueva Zelanda para estar con ella en los momentos finales.
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