Gabriel Heredia, un joven de 20 años, es un ejemplo de superación. Nació sin brazos, pero su discapacidad no fue un impedimento para que él hiciera lo que quería: ser barbero.
Ayudado por su mamá, quien es peluquera, comenzó a trabajar a los 14 años y no paró. Su local se llena de clientes todos los días y él los recibe con música a todo volumen, para crear un ambiente de buena energía.
Desde chico aprendió a hacer las cosas solo. “Estudié, aprendí a servirme un vaso con alguna bebida, a andar en bicicleta, en cuatriciclo y hasta manejé un auto. Y si había alguna cosa puntual que no podía resolver por mis propios medios, ahí sí estaba mi mamá”.
Siempre tuvo el apoyo de su familia, que lo incentivó a cumplor todos sus sueños. De hecho, fueron ellos los que colaboraron para que el joven tuviera su primera barbería en el Partido de San Isidro, Provincia de Buenos Aires.
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