Lyndee Pellettiere-Swapp fue hallada desmayada y casi sin signos vitales por su hijo Steven. Una vez hospitalizada tuvo varias convulsiones y luego de 12 días internada los médicos advirtieron que sus órganos vitales fallaban.
Dispuesto a no rendirse por su amor, el esposo de Lyndee le decía al oído: «Necesito que pelees, necesito que pelees». Su ruego ocurrió cuando los médicos le dijeron a la familia que probablemente esta mujer de 47 años nunca iba a despertar, por lo que deberían cortar el soporte vital.
Pero la mujer, inmóvil, podía escuchar lo que ocurría a su alrededor. La familia decidió hacerle caso a las recomendaciones y al deseo de Lyndee de donar sus órganos. Entonces fueron pasando uno a uno para despedirse y ahí ocurrió algo inesperado.
Cuando iban a desconectarla ella dijo: «Soy una luchadora».


