El huevo no debe pasar del frío al calor porque cuando eso sucede lo normal es que se condense agua en la superficie, como sucede con un yogur o una fruta, explica la directora del Instituto de Estudios del Huevo, María del Mar Fernández. Además, el huevo es muy peligroso porque tiene una capa porosa que permitiría que cualquier contaminación del exterior, al humedecerse, pasara a su interior. Por este motivo, queda claro que los huevos frescos deberían guardarse siempre dentro la heladera -jamás en el freezer (porque se cristalizan)-.
El problema es que la puerta de este electrodoméstico muchas veces no tiene la temperatura adecuada para conservarlos.
El organismo recomienda guardarlos en el propio envase de cartón en el que vienen para evitar que se rompan, ya que, si esto sucede, es más fácil que causen una intoxicación alimentaria por salmonela u otras bacterias.
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