Betsy Boyd, una profesora de la ciudad de Baltimore, Estados Unidos, desembolsó casi 20 mil dólares para que su gato Stanley, de 17 años de edad, pudiera superar los problemas renales que venía sufriendo desde hacía un tiempo.
Los veterinarios le explicaron a Boyd que la única solución para que Stanley siguiera viviendo y tuviera una mejor calidad de vida era someterlo a un trasplante de riñón pero que el costo de esta intervención ascendía a 19 mil dólares, lo que para Betsy y su marido implicaba gastar los ahorros de toda su vida y olvidarse de cambiar su viejo auto por uno más nuevo.
La operación de Stanley se realizó con éxito hace algunas semanas y Betsy explicó que sólo resta esperar que el minino no rechace el trasplante (para lo cual invierte unos cientos de dólares en medicación y análisis de sangre) y que espera dure, al menos hasta que cumpla 30 años.
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