Un padre de familia de la localidad salteña de Embarcación protagonizó un confuso episodio en la estación de servicios «KYM». El sujeto fue con su camioneta Toyota 0 km y subió a un vendedor de comidas que también es «trabajador sexual».
El hombre se dirigió a un descampado donde detuvo la marcha y se bajó los pantalones para que el otro hombre le practique sexo oral. Para su sorpresa, el vendedor de comidas le pegó y agarró el pantalón que estaba en la alfombra y salió corriendo con su billetera.
La víctima del asalto manejó en calzoncillo y siguió al delincuente que se dio a la fuga por la banquina de la ruta. Tras alcanzarlo, comenzó a tirarle piedras por lo que terminó con el parabrisas y luneta de la camioneta dañadas.
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