En una estancia ubicada en cercanías a la ruta 645, camino a Falda del Carmen, un puestero se salvó milagrosamente de morir quemado, al lograr escapar en medio de las llamas.
Pedro dijo a los medios, “Yo estaba durmiendo y escuché el ladrido de los perros que me despertaron. Si no hubiera sido por ellos, me hubiera muerto quemado”. Y agregó: “A las 2 no se podía estar por el humo y las llamas. Es una tristeza como ha quedado todo, las llamas consumieron todo a su paso”.
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