Messenger Kids, la aplicación de Facebook que intenta atraer a niños de seis a 12 años, no hace más que recibir críticas. En diciembre, cuando se lanzó en dispositivos con iOS, los comentarios fueron tibios; ahora, que llegó a Android, la red social ha recibido numerosas quejas de expertos en niñez que la estudiaron estos meses y la instan a cerrar la app.
Facebook señaló que trabajó con un grupo de consejeros especializados para salvaguardar a sus usuarios más jóvenes. Pero Wired reveló que la empresa de Mark Zuckerberg «no dijo que muchos de esos expertos habían recibido fondos de Facebook». La compañía reconoció las donaciones a siete de los 13 expertos que participaron y dijo que nunca las había tratado de ocultar, aunque tampoco las hizo públicas.
La aplicación para menores de 13 años les permite chatear con amigos y familiares, en un entorno sin publicidad en el cual los padres aprueban o no los contactos. Pero los críticos —entre ellos, 97 personas e instituciones que enviaron una carta pública— dicen que contribuye a estimular el uso dañino de las redes sociales y a explotar su condición adictiva.
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