Los trabajadores cordobeses de la empresa Andesmar comenzaron el viernes de una manera muy inusual, la empresa, que realiza viajes en todo el país, tomó una decisión muy particular. Algunos de los operarios, mientras prestaban servicios, fueron informados por sus propias familias de haber recibido en sus domicilios los telegramas de despido. En total, los empleados informaron que se trataría de ciento cincuenta personas.
Al menos un chofer estaba en viaje cuando se enteró de la situación. Por su estado de ánimo, el organismo de control no le permitió continuar el viaje. Acto seguido, en solidaridad y de manera espontánea se produjo un paro de actividades, suspendiendo servicios.
La intervención del Gobierno de la Provincia intentó resolver las cuestiones primarias, con la inminente llegada del caso al Ministerio de Trabajo.
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