Por qué nunca debes soplar a un perro a la cara

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Por alguna razón nos parece gracioso a la mayoría de personas soplar a un perro a la cara, y créeme, lo odian, pero no porque no les haga gracia, si no porque hay razones de peso para que nunca lo vuelvas a hacer.
Si bien, soplar a un perro a la cara es algo que prácticamente todos hemos hecho alguna vez porque nos hace gracia la reacción del animal (aunque algunas veces esas reacciones han acabado en un mordisco por parte del perro), debemos dejar de hacerlo desde ya y estas son las razones:
El aire que reciben irrita su nariz, ojos y orejas. ¿No te lo crees? Los perros tienen estos órganos mucho más sensibles que los nuestros.
En la nariz tienen multitud de células hipersensibles encargadas de recibir olores. Estos olores viajan a través de la humedad de su trufa, si soplamos, el aire que le echamos puede secar e incluso irritar la nariz, lo que provoca que pierda parte de información de su entorno. Y eso, le irrita muchísimo.
Otro órgano muy sensible son los ojos. Tan sensibles como los nuestros. ¿A que molesta cuando nos soplan en los ojos? Pues la misma molestia causa en nuestros peludos. A nadie le gusta tener los ojos secos, a la mínima, ya andamos detrás de suero fisiológico para humedecerlos.
Por último, las orejas son un órgano mucho más sensible que el nuestro y esto es debido a que ellos oyen mucho más que nosotros. Si soplamos a sus oídos, el sonido que les llega es atronador y muy molesto.

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