En Río Negro, un preso intentó fugarse en un cochecito de bebé y fue frenado justo a tiempo por un guardia. Lucas Ezequiel Gimenez Pazos, un delincuente con un grueso prontuario: en 2016 había cometido un violento robo a un anciano y ya había logrado fugarse de la cárcel.
El detenido trató de escapar de la prisión de la manera menos pensada. Para eso, tuvo la ayuda de dos visitantes, que habían acudido al centro penitenciario junto a su bebé y su carrito. Casi sobre el final del tiempo establecido, la pareja quiso salir con el bebé en brazos y con el cochecito supuestamente vacío.
El matrimonio mostraba signos de nerviosismo. Encima, el bebé rompió en llanto en los instantes previos a la salida y una de las ruedas del cochecito se trabó en el camino de tierra del lugar. Cuando los guardias intentaron movilizar el carrito, notaron el peso excesivo y detectaron al preso escondido. El cochecito había sido alterado para que un adulto pudiera esconderse dentro.
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