Los fumadores que reciben incentivos monetarios están más dispuestos a dejar los cigarros que aquellos a los que simplemente se les ofrecen consejos sobre cómo abandonar el tabaco, según un estudio publicado en EEUU.
La tasa entre la población pobre es incluso más alta: 26% de los fumadores norteamericanos en 2015 estaban por debajo de la línea de pobreza, comparado con 14% de fumadores que están en o por encima de esa línea, según la información de contexto del estudio.
Todos los que entraron al estudio fumaban más de 10 cigarros al día y querían dejarlo. La mayoría eran mujeres negras. Algunos recibieron un folleto y una lista de recursos comunitarios disponibles para ayudar a la gente a dejar de fumar. Otros recibieron la misma lista junto con sesiones extra de consejería sobre cómo dejar de fumar por parte de «pacientes guías», y se les dijo también que obtendrían un pago en efectivo si renunciaban a los cigarros.
A mitad del proceso, los que dejaron de fumar recibieron 250 dólares y les dijeron que adicionalmente recibirían 500 dólares si no fumaban al cumplirse los 12 meses. Cerca del 10% del grupo incentivado había dejado el cigarro a los seis meses, comparado con menos del 1% de aquellos a los que se les ofreció un folleto.
A aquellos que no habían dejado de fumar a los seis meses les fue dada una oportunidad de mantenerse intentándolo a cambio de un pago.
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