Las estadísticas de adictos a los videojuegos reflejan una mayor prevalencia de varones jóvenes, de entre 10 y 35 años de edad. Por lo general, estos sufren de dificultades en la integración e interacción social. Aunque los juegos en línea permitan compartir y competir, el mundo virtual los lleva a resguardarse más y preservar el aislamiento.
La respuesta neuroquímica y psicológica son equivalentes en otros tipos de conductas que se terminan transformando en adicciones. «Está comprobada la sensación placentera por la liberación de dopamina en el cerebro y la reducción de ansiedad ante la posibilidad de jugar. Ambas respuestas están presentes en todas las adicciones».
En ese sentido el especialista señaló la importancia de observar algunos signos y síntomas específicos:
– Superar las 25-30 horas de juego semanal.
– Necesidad irresistible de jugar y/o respuestas emocionales intensas cuando esto no es posible.
– Debilitamiento del rendimiento escolar o laboral por el juego.
– Marcadas expresiones de ansiedad o euforia durante la actividad.
– Empobrecimiento de los vínculos sociales y de los intereses en general fuera del juego.
– Dificultades en el dormir u otros cambios de hábitos significativos.
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