La masculinidad hegemónica implica un imperativo a comer carne, y el consumo de carne perpetúa el modelo patriarcal y el machismo. Estos son algunos de los conceptos que sostiene una socióloga estadounidense que realizó una investigación en La Plata, y cuyos resultados le permitieron analizar el impacto que tienen las elecciones individuales referidas a la alimentación en lo colectivo y, especialmente, en las cuestiones de género.
Anne DeLessio-Parson es socióloga de la Universidad de Pensilvania y durante el 2016 estuvo en La Plata tratando de responder un interrogante: cómo viven los vegetarianos en el pais de la carne.
Le llamó la atención que para vegetarianos y veganos platenses era menos dificultoso conseguir productos a medida de su elección alimentaria en los supermercados y almacenes de su barrio, que sintonizar su elección con el entorno social.
La principal de sus conclusiones es que el consumo de carne perpetúa la masculinidad hegemónica, entre otras estructuras de poder.
“Lo que consumimos tiene un impacto en el medio ambiente y una manera de reflejar las estructuras de poder, entre ellas el hétero patriarcado, que en las sociedades en las que se registra redunda en un dominio del hombre sobre la mujer y la prevalencia del binomio de género masculino femenino en las relaciones”, dijo DeLessio-Parson.
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