Luego de largos 15 meses de espera para los seguidores de Stranger Things culminan hoy, hasta nuevo aviso el hito más importante de Netflix y de la era de la televisión on line.
Con referencias a ET, Carrie o cualquier otra historia que involucre a chicos en bicicleta ochentosas, Stranger Things supo ganarse el fanatismo incluso de aquellos que no vivieron esos años a los que se remite.
Pero más allá de su gancho nostálgico, la serie tiene vida propia y una trama que ha atrapado a sus seguidores, que ahora se enfrentan a la segunda temporada con algo de incertidumbre.
La incertidumbre que despiertan las segundas partes de algo que ha funcionado a la perfección. Como un gaje del oficio, allí se encontrará el principal desafío para esta secuela: la de pasar por el ojo crítico de los fans, siempre atentos a cuidar sus objetos de culto.


