Los cólicos de los bebés son muy frecuentes en los primeros tres meses de vida. Se trata de un cuadro que no es grave y es muy común. El bebé llora fuerte y mucho, flexiona las piernitas a la panza y grita. Estos episodios pueden ser largos, durar varias horas, para exasperación (y preocupación) de muchos papás. Se los definió como una “regla de tres”: más de tres horas de llanto, más de tres días por semana, en los bebés menores de tres meses.
Consejos para calmar los cólicos
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Primero, comprender que se trata de un comportamiento universal que desaparece luego del tercer mes. Y luego implementar todas las técnicas posibles para relajarnos y poder tranquilizarlo y contenerlo. Debemos entender, además, que los temperamentos de los bebés son diferentes y algunos son más difíciles de calmar que otros.
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En casos difíciles, salir a pasear o andar en auto. Muchos bebés se calman cuando se distraen, sobre todo si se suben al auto y escuchan el sonido monótono del motor, asociado al movimiento leve. Ese suave balanceo resulta soporífero para los bebés y suele dormirlos. Cualquier ruido uniforme y delicado también sirve.
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Los bebés del altiplano lloran menos, y quizá sea porque sus mamás los llevan todo el tiempo a cuestas. Estar en el pecho de la mamá, escuchando los latidos de su corazón, es un calmante natural para el bebé, porque le brinda calor, confianza y relajación.
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Hamacarlo despacio y disminuir los estímulos. Contrariamente a lo que hacen muchos padres, que lo mueven y pasan de unos brazos a los otros, lo mejor es disminuir los estímulos, bajar la luz, dar caricias en la panza y un movimiento suave que cree un clima apto para el descanso.
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