Un grupo de científicos se propuso descubrir las razones por las cuales las personas que viven solas tienen una alimentación mucho menos saludable que aquellas que viven con alguien.
Los investigadores australianos de la Universidad de Queensland a cargo de la investigación estudiaron 41 artículos académicos y encontraron que las personas que viven solas son más propensas a comer mal por una serie de razones. Como informa Tech Times, la falta de conocimiento en cocina y la falta de motivación, los altos precios de los alimentos y no tener un compañero con quién ir a un mercado, son todos factores que contribuyen a tener una dieta pobre.
La gente que vive sola es más propensa a comer alimentos precocinados y a no consumir suficientes frutas, verduras y pescado y, en consecuencia, nutrientes claves.
Las viudas, los viudos y las personas que están recién divorciadas son particularmente proclives, porque alguna vez contaron con un cónyuge o un compañero para preparar las comidas. También los ancianos son vulnerables a llevar malos hábitos alimenticios.
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