El éxito de Stranger Things se debió en más de un noventa por ciento a la frescura, el talento y la inocencia de sus niños protagonistas. Con la segunda temporada liberada y la crítica de su lado, la presión para los hermanos Duffer es doble: lograr una continuidad en la trama que logre convencer por un lado, y manejar el paso del tiempo en los cuerpos y mentes de sus protagonistas que ya están dejando de ser niños.
En una entrevista de los hermanos Duffer a The Hollywood Reporter, Ross declaró: «Si quisiéramos meternos en acción de una manera tan rápida no podríamos. Nuestros niños se hacen mayores. No podemos escribir y producir tan rápido. Cuando llegue el momento de grabar la tercera temporada los chicos serán casi un año mayores. Proporciona algunos desafíos, no se puede empezar justo después de la segunda temporada. Nos obliga a realizar un salto temporal. Incluso si quisiéramos que fuese estático y reciclar la misma historia, que no es así, no podríamos hacerlo, básicamente porque los niños están cambiando».
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