Desde Japón, siempre al mando de las ideas innovadoras, están decididos a presentar batalla y lograr que el helado no se derrita. El invento surgió a raíz de una casualidad. Ante el reclamo de sus comensales, un chef dejó de utilizar las frutillas crecidas en áreas afectadas por el terremoto y tsunami de 2011.
Probó esas frutillas para hacer crema y en ese momento se dio cuenta que se solidificaba el producto final. Al tanto de ese invento casual, un equipo de la Universidad de Kanazawa analizó en detenimiento las frutas y detectó un compuesto. El responsable de su solidificación: el polifenol.
El líquido genera que la grasa y el agua permanezcan juntos en la mezcla base del helado. Por ello, el producto, el «Kanazawa ice», conserva su forma pese a estar expuesto a altas temperaturas. Varios de los que lo probaron aseguraron que resiste intacto hasta 5 minutos bajo un sol abrasador; mucho más que un helado promedio.
Debido a que el polifenol es natural, no necesita pasar por pruebas de inspección sanitaria para salir a la venta. De hecho, los helados de Kanazawa ya se venden en algunos locales de Higashi-Chaya, uno de los puntos turísticos más fuertes de la ciudad. Por su peculiar condición, atrajo interés inmediato y ya se volvió muy solicitado.
Comentarios
comentarios