Mientras que las arcas de algunas capitales europeas se ven seriamente debilitadas por la baja del turismo, en otras ciudades comenzó a despertarse un fenómeno totalmente opuesto: la ‘turismofobia’: cada vez más individuos protestan por el exceso de turistas en sus ciudades.
Es el caso, de Venecia: cada año, alrededor de 28 millones de personas visitan la ciudad italiana que fue declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. La avanzada turística provoca críticas entre los ciudadanos que, denuncian un aumento en los precios de las viviendas y el daño ambiental que provocan los cruceros.
El municipio decidió iniciar la campaña #EnjoyRespectVenezia y además estableció una serie de “comportamientos prohibidos” para los turistas, como “Sentarse, fuera de los espacios precisamente determinados, en la Plaza San Marco” o “Zambullirse, nadar o bañarse en todos los cursos de agua, canales, públicos o abiertos al público”, con multas que van desde los €25 a €500.
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