En Argentina se tiran cada día unas 12 millones de botellas de plástico, pero solo se recicla el 15%. Se estima que una botella enterrada en la tierra permanecerá allí unos 500 años antes de degradarse, por lo que no es muy complicado notar que esto es sumamente perjudicial para el medioambiente.
3 cordobeses pusieron manos a la obra y emprendieron un proyecto que busca contrarrestar este efecto. Fabián Saieg, Leo Lima y Leandro Míguez fundaron Eco Inclusión en el año 2014 en la provincia argentina de Córdoba. Elaboraron un prototipo de ladrillo fabricado con desechos de plástico, ganaron el Desafío Google.org 2017 y recibirán 350 mil dólares para desarrollar la idea.
Cada ladrillo se hace con 20 botellas, pesa 1,5 kilos (es decir, un 30% menos que uno común), cuenta con el certificado de aptitud técnica de la Subsecretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano de la Nación y es desarrollado por el Ceve-Conicet.
En cuánto a los costos, hoy en día fabricarlo cuesta más caro que uno convencional, pero con una máquina molinera más grande, podrán ser más eficientes e igualar el costo del ladrillo común, explicó Fabián Saieg en el Desafío de Google.
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