Le pasa que nadie hace campaña por su candidatura ni tampoco le dan ninguna ayuda, ni siquiera la que le correspondería por ser candidato, al menos eso es lo que ha empezado a contar entre sus allegados.
Luis Juez ha quedado en el medio de una deprimida campaña de la coalición que lo lleva como quinto candidato a Diputado Nacional; la punzante campaña de Hacemos por Córdoba, el peronismo cordobés de la «lista corta», que avanza para conseguir un diputado más; y la esperanzada campaña del Frente de Todos que tiene el expectativa de también sumar un diputado, de la mano de su candidato presidencial Alberto Fernández.
Ante el avance de las otras listas Juez siente que ha quedado sólo y a la deriva ya que la incipiente diáspora de Juntos por el Cambio hace que sus «compañeros» de lista no hagan campaña por él y además que tampoco esté incluido en las estructuras de campaña, lo que significa que no le resulta fácil ser tenido en cuenta en las actividades de campaña y, mucho menos, le llega ningún tipo de recurso para poder hacer su propia actividad proselitista.
Por eso el candidato ha comenzado a acudir a la herramienta que sabe que le funciona muy bien y que maneja a la perfección, hacer demostraciones públicas de «oposición» interna, bien para lograr la atención de quienes hoy lo ignoran o bien para comenzar a tender puentes hacia el futuro oficialismo en pos de su supervivencia política.
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